Las castañas son uno de esos alimentos que marcan el comienzo de una temporada y una nueva estación del año: el otoño. Son los frutos típicos que se comen sobretodo el día de Todos los Santos o la Castanyada en lugares como Catalunya. 
Pero no solo se consumen para celebrar estas festividades sino que, a pesar de ser un fruto pequeño, su interior está compuesto por infinidad de beneficios. 

Las castañas son un fruto seco perfecto para cualquier dieta baja en calorías, ya que tienen un contenido calórico muy bajo: unas 190 calorías por cada 100 gramos de castaña. Además, son alimentos que tienen un efecto diurético, por lo que ayudan a personas que tienden a retener líquidos.
Son un alimento realmente útil en las dietas por su efecto saciante sobre las personas. Es decir, la saciedad al comer castañas puede evitar picar entre horas.

Las castañas también son un ingrediente importante en dietas detox, ya que ofrecen un mínimo de vitaminas del complejo B (como la B1, B3, B6), vitamina C y E al organismo así como compuestos fenólicos con propiedades antioxidantes.

Las castañas son un alimento con una gran fuente de minerales como el magnesio, el fósforo, el calcio, zinc, magnesio y sobretodo, hierro. 
El calcio, el fósforo y el magnesio aportan propiedades para mantener nuestros dientes y huesos sanos, al igual que nuestro sistema óseo.
Además, las castañas son de mucha ayuda en dietas para deportistas, ya que ofrecen minerales que contribuyen al buen funcionamiento de nuestro sistema neuromuscular como son el potasio, el magnesio y el calcio.

Este fruto otoñal también es rico en nutrientes, fibra e hidratos de carbono. Sobre todo, su alto contenido en fibra es una gran ayuda para la prevención y los problemas de estreñimiento. 
Otros beneficios que aportan al cuerpo es que favorecen el buen tránsito intestinal por lo que cuidan nuestra flora bacteriana y, por lo tanto, nuestro sistema inmunológico. También contribuyen a prevenir dolencias y enfermedades relacionadas con el intestino grueso.
Asimismo, las vitaminas y minerales del grupo B que contienen las castañas nos ayudan a mantener nuestro sistema inmunológico sano, porque los componentes activan y contribuyen a un buen funcionamiento de nuestro sistema nervioso.
Las castañas también gozan de propiedades que nos aportan beneficios antinflamatorios y vasculares. Además, son alimentos naturales que no tienen ácidos grasos en altas proporciones y al ser un alimento de origen vegetal, no tiene colesterol. 
Estos componentes también nos ayudan con la hipertensión o los problemas de riñón. 

Pero no sólo es provechosa la castaña como fruto sino que, las hojas del árbol en el que crecen, también nos aportan grandes beneficios: con ellas se pueden elaborar infusiones para aliviar síntomas como la tos.

 

Cocinar las castañas

No se recomienda consumir las castañas crudas, ya que están compuestas por unos ingredientes llamados taninos que podrían sentar mal a nuestro estómago. 

Un truco para detectar las castañas en mal estado consiste en poner las castañas dentro de un recipiente con agua y con un corte en cada una de ellas. Después de varios minutos puede que veamos algunas castañas que flotan y otras que se hunden hasta el fondo. Las que flotan son las que ya están en mal estado, así que no debemos consumirlas.

Normalmente, cuando se cocinan castañas, tienden a explotar. Para evitar esto, se recomienda hacerles un corte desde el borde de la castaña hasta el centro. 
Los robots de cocina Kcook Multi y Cooking Chef de Kenwood nos ayudan a cocer las castañas de un modo fácil, rápido y sobretodo, saludable ya que se cocinan al vapor.  

También se pueden cocinar en la sartén o en el horno unos 20 minutos a 180º dependiendo de su tamaño, pero deberemos vigilarlas muy bien porque son un alimento que si se pasan de cocidas quedan duras o se queman muy fácilmente. Además, la corteza puede engañar y estar cocinadas pero en su interior pueden seguir crudas. Por ello, es importante hacer el corte para así también poder vigilarlas mejor.

Una técnica para pelar las castañas fácilmente es meterlas dentro de un recipiente con agua. Ponemos dicho recipiente en el microondas durante unos 15 minutos. Pasado el tiempo, las sacamos, las secamos y dejamos enfriar. Luego de unos minutos, ya las podremos pelar de una forma más rápida y sencilla. 

Con las castañas se pueden hacer infinidad de platos y combinaciones: confitar, asar, cocinar con licor, acompañando un plato principal, como condimento, en forma de purés, de tarta, de sopa, etc. Incluso se puede hacer harina de castañas, como se hacía antiguamente. Además, esta harina no contiene glúten por lo tanto supone una buena opción para las personas que tienen intolerancia a ello.

 

Conservación de las castañas

Las castañas sin cocinar se deben conservar en un lugar fresco y seco. En la nevera pueden aguantar alrededor de 1 mes. Pero también se pueden congelar dónde aguantan alrededor de unos 6 meses. 
Pero si las castañas ya están peladas y cocinadas, en la nevera aguantan de 3 a 4 días y en el congelador pueden llegar a aguantar unos 9 meses.

 

¿Sabías todos los beneficios que nos aportan las castañas? ¿Conoces alguno más? ¡Cuéntanos en los comentarios!

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Imagen principal de Tijana Drndarski
Imagen de la castaña con cáscara de pixel2013

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