Existe un mito alrededor del consumo de huevos que nos dice que no es aconsejable consumir más de una determinada cantidad, ya que, de lo contrario, tendremos consecuencias negativas en nuestro organismo. En este artículo vamos a decir qué hay de verdad y de mito en esta leyenda urbana.

En primer lugar, hemos de indicar que los huevos contienen varios nutrientes, como proteínas, grasas, minerales y vitaminas. En cuanto a las grasas, hemos de señalar que las contienen saturadas y no saturadas, por lo que, a priori, es un alimento que influye en ambos tipos de colesterol. También cuenta con una aportación calórica importante, de 65 kilocalorías, de manera que es una buena opción como complemento en una comida.

En segundo lugar, se ha demostrado que no existe una relación directa entre determinadas dolencias que se atribuían a un supuesto consumo excesivo de huevos (concretamente la diabetes y un colesterol “malo” excesivo). De hecho, en 2003, el doctor Pedro Zarco publicó un artículo en una revista especializada que desmentía la relación entre la yema de huevo y los niveles altos de colesterol en sangre; y, desde entonces, cada vez son más los facultativos que han decidido revisar esta consideración en las dietas que ponen a sus pacientes.

​Cuántos huevos comer a la semana

Como principio general, es conveniente recordar que todos los excesos son malos, ya que generan desequilibrios en nuestra salud. Por lo tanto, si no vamos a comer carne roja o pescado azul todos los días, tampoco deberíamos comer a diario una tortilla de dos huevos, por una cuestión de sentido común. Hay alimentos que no son malos de por sí, pero, si los comemos sin medida, suele ser a costa de descuidar el consumo de otros, por lo que acabaremos teniendo una dieta con exceso de algunos componentes y falta de otros.

Los expertos indican que, para una persona adulta que no tenga ningún tipo de desequilibrio orgánico, un consumo recomendable de huevos oscilaría entre los cinco y los seis a la semana, preferentemente, cocinados, puesto que los crudos pueden ser muy perjudiciales. En especial, en lo referente a la transmisión de enfermedades. Si se trata de niños, hay que obrar con más prudencia.

En todo caso, como actitud preventiva, si queremos realizar algún tipo de dieta específica o tenemos alguna duda, lo más recomendable es que preguntemos directamente a un facultativo, sobre todo, si padecemos algún tipo de dolencia crónica o alguna intolerancia reconocida.

Una forma sabrosa de comer los huevos es prepararlos en tortilla, previamente batidos; y combinados con otros ingredientes, como el jamón o atún. Los electrodomésticos de Kenwood te pueden ayudar a cocinar, en poco tiempo, una tortilla francesa o española, entre otros platos, con resultados óptimos.