El estilo de vida de los últimos tiempos hace que la alimentación tenga que ajustarse y adaptarse a las nuevas necesidades de las personas. La pirámide alimenticia también ha ido evolucionando desde sus inicios, en los años 70.

Es imprescindible que la pirámide cambie, puesto que hay muchos aspectos de la vida cotidiana que son muy distintos a hace unas décadas, por ejemplo:

    • El auge de productos procesados y ultraprocesados.
    • Una vida más sedentaria, debido principalmente a que hoy existen muchos trabajos que no requieren tanto esfuerzo físico como antes.
    • Los nuevos estilos de vida y alimentación, como el veganismo y vegetarianismo y sus variantes, así como el consumo sostenible y el comercio de proximidad.

 

La nueva Pirámide de la Alimentación Saludable (SENC 2015)

La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria -SENC- modificó hace 4 años, la pirámide nutricional que había concebido en 2001, creando una más acorde a la sociedad actual.

El primer cambio significativo es que incluye en su base las claves para un estilo de vida saludable, más allá de la alimentación. Entre ellos están: la actividad física diaria, el equilibrio emocional, el balance energético, utilizar técnicas culinarias saludables y tomar mucha agua, la base de nuestro cuerpo.

En el primer nivel encontramos los cereales y legumbres, pero como cambio, ahora se recomiendan que las pastas y los panes estén elaborados con grano entero, priorizando lo integral que es más saludable.

Las verduras, frutas y hortalizas están en el siguiente escalón, junto con el aceite de oliva virgen extra que contiene innumerables beneficios, y que antes estaba mucho más arriba en la pirámide.

En el nivel de las proteínas y los lácteos vemos una modificación muy significativa. Antes se añadían todas las carnes en un mismo plano, pero ahora se recomiendan las proteínas del huevo, frutos secos, carnes de ave y pescado en mayor medida que las carnes rojas. Y a estas últimas que están en un nivel superior, se aconseja tomarlas como consumo ocasional, junto con los embutidos y otras carnes procesadas.

En cuanto a la cantidad de proteínas recomendada equipara la de proteína vegetal y animal, no obstante, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) las proteínas vegetales deberían ser el 75% de la ingesta frente al 25% de las animales.

Por último, en el escalón final y, por tanto, el menos recomendable y de consumo solamente ocasional, se encuentran los azúcares y productos procesados y ultraprocesados.

Las bebidas alcohólicas también ocupan este puesto, siendo aconsejable hacer un uso moderado y responsable en personas adultas.

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