¿Qué es la sal?

La sal es un mineral con un compuesto químico formado a partir de iones. Es soluble en agua y la sal común o de mesa se puede definir también como cloruro de sodio (NaCl), ya que contiene un 60% de cloruro y un 40% de sodio.

Es uno de los ingredientes más usados en la cocina en todo el mundo, para aportarle sabor y condimentar los platos. Y en nuestro cuerpo, nos ayuda a mantener la estabilidad en los líquidos y funciones musculares.

 

Cantidad de sal recomendada

Bien es sabido que la sal en exceso puede provocar problemas de salud, como la hipertensión, entre otros.

Según la OMS, la cantidad recomendada de sal para un adulto debería ser de 5 gramos o menos de una cucharadita al día. Y en niños de entre 2 y 15 años la cantidad debería ser mucho menor para adaptarse a su crecimiento.

También tenemos que tener en cuenta que la mayor parte de alimentos procesados que ingerimos contiene una gran parte de sal, por eso, preparar comida casera evitando alimentos ultra procesados, y ajustando nosotros mismos la cantidad en cada plato puede ayudarnos a llevar un mejor control.

 

Tipos de sal

Existen diferentes tipologías de sal, según su composición, uso y procedencia. Estas son las más conocidas:

  • Sal común o de mesa: Puede ser fina o gruesa, es la más usada en la cocina habitual. Es sal refinada, molida y sin impurezas. Además de contener una gran cantidad de sodio contiene también yodo, añadido a su composición posteriormente.
  • Sal marina: La sal marina no está refinada y por tanto contiene más sodio y cloruro. También es más rica en otros minerales, que no se pierden por no estar procesada, como potasio, calcio y magnesio. Proviene, como su nombre indica, directamente de las salinas y su color es más bien gris.
  • Flor de sal: Se obtiene también de las salinas, pero en este caso se recogen los cristales que se forman en la superficie al evaporarse el agua, por eso tiene menos cantidad de sodio y cloruro. Se usa esencialmente en la presentación de la cocina gourmet, para darle el toque final de sal a los platos gracias a sus cristales.
  • Sal en escamas: La marca más conocida es Maldon y proviene de una región de Inglaterra con el mismo nombre, concretamente del río Blackwater. Se elabora de forma artesanal y tiene una pureza mayor que la sal tradicional, además de una textura crujiente. Es ideal para condimentar carnes.
  • Sal del Himalaya: Proviene de Khewra, la segunda mina de sal más grande del mundo, en Pakistán. Es una sal no refinada con una pureza del 98% de cloruro y sodio, además de magnesio, calcio y hierro -que le otorga su característico color rosa-.
  • Sal hiposódica: Se trata de una sal producida de forma industrial para eliminar dos terceras partes de sodio. Su uso es el mismo que la sal común, pero suelen tomarla personas con hipertensión (siempre por recomendación médica).
  • Otros tipos de sal singulares: Existen otros muchos tipos de sal mucho más exóticos. Como la sal marina Celta de un color grisáceo, la de bambú que procede de Asia, la sal Hawaiana de color rojizo debido al óxido de hierro de arcilla volcánica que contiene, la sal negra de la India con impurezas de sulfuro, la sal Kosher utilizada hace siglos por los judíos…

 

¿Cuál es la sal más saludable?

Si tenemos en cuenta la producción, los beneficios de cada una de ellas, su procedencia y su pureza, podemos decir que la sal del Himalaya es la más saludable.

Entre sus beneficios encontramos que es antioxidante, combate la acidez y la retención de líquidos, reduce los dolores musculares, regula los niveles de azúcar y mantiene el buen estado de nuestro cerebro.

 

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