La deshidratación es la técnica de conservación de alimentos más antigua. Es, además, la única que puede aplicarse a prácticamente todos los tipos de alimentos, ya sean de origen vegetal o animal. Presenta otras muchas ventajas, por ejemplo que los alimentos deshidratados pesan menos y ocupan muchos menos espacio, siendo por lo tanto muy sencillo su almacenaje y transporte.

Ahora que proliferan los huertos urbanos, con la deshidratación de verduras podrás conservar de una forma muy sencilla todos esos productos que has cultivado tú mismo. Y disfrutarlos incluso fuera de temporada. Si la cosecha ha sido productiva, pásate por la web de Kenwood. En ella puedes informarte sobre técnicas de cocina, recetas y modelos de robots que te permitirán cocinar todos esos alimentos de la manera más natural.

Propiedades de las frutas y verduras deshidratadas

Las frutas y verduras deshidratadas conservan prácticamente todas sus propiedades nutritivas (vitaminas, minerales, etc) aunque es posible que se modifique su tamaño, su forma y su textura, como ya hemos comentado.

El proceso de deshidratación hace que el aroma y el sabor sean más intensos. Las frutas te sabrán más dulces de lo normal. Este es el motivo por el que las comidas elaboradas con verduras deshidratadas son mucho más aromáticas y deliciosas.

Qué técnicas de cocina utilizar para deshidratar frutas y verduras

Tradicionalmente, la deshidratación se llevaba a cabo dejando desecar los alimentos exponiéndolos directamente al sol. Pero esta opción es muy lenta y, además, hay que contar con que las condiciones climáticas acompañen.

Puedes emplear para deshidratar frutas y verduras el propio horno de tu casa. Prográmalo a una temperatura muy suave (nunca superior a 60 grados) dejando la puerta entreabierta.

De todas formas, el resultado de la deshidratación al horno no siempre es el deseado ni el más indicado para todos los tipos de frutas y verduras.

Así que lo mejor es utilizar un deshidratador y, en cualquier caso, tener en cuenta una serie de consideraciones:

– Hay que deshidratar los alimentos sin mezclar tipos ni tamaños. El tiempo que se requiere para una correcta deshidratación es diferente para unos y otros.

– Debes tener buenos recipientes para conservar al vacío los alimentos deshidratados.

– Estos recipientes deben almacenarse en lugares frescos, secos y bien ventilados.

Qué usos puedes darle a tus frutas y verduras deshidratadas

Con las frutas puedes preparar postres, ensaladas, añadirlas a tus bebidas favoritas o llevártelas como tentempié a tu trabajo.

Son además una opción perfecta para tus comidas cuando te encuentras de viaje o de ruta. También son ideales para llevártelas a la playa o hacer turismo.

Otra utilidad que puedes darle a tus frutas deshidratadas, en combinación con algunas verduras, es la fabricación de ambientadores caseros.

Con las verduras, además, podrás preparar deliciosas sopas, salsas y condimentar guisos de carne.