Si no eres un experto o experta de la repostería puede que no conozcas el término tamizar, se trata de pasar un ingrediente por un colador fino (tamiz) para conseguir que sus partículas se separen.

Generalmente, no se le da la importancia adecuada a tamizar en la repostería, pero es una técnica que puede ayudarnos a que los resultados de nuestros pasteles y postres sean mejores.

 

¿Por qué es importante?

Es importante tamizar, porque de esa forma logramos que las partículas de gran cantidad de ingredientes principales, como: harina, azúcar, cacao, levadura, etcétera… se despeguen. Si las partículas de los ingredientes están demasiado juntas y no tienen aire, se pueden generar grumos y, por tanto, hacer que los postres que preparemos no tengan la misma consistencia en todas sus partes y no estén lo suficientemente esponjosos.
Por ejemplo, si usamos esta técnica, haremos que las partículas tengan más aire y ayudarán a que los bizcochos suban más en el momento de hornearlos.

Asimismo, si nos acostumbramos a tamizar la harina, podemos ver si contiene pequeñas impurezas y extraerlas antes de trabajar con ella. Para hacerlo, solo tienes que añadirla en el tamiz y darle unos golpecitos suaves en el lado, así la rejilla solamente colará las partes más pequeñas.

La técnica de colar o tamizar, también consigue que se mezclen mejor los ingredientes, creando una mezcla más homogénea y como consecuencia unos resultados mejores.

Para elaborar recetas de repostería, es mejor si dispones de un tamiz exclusivo para ello, con una rejilla fina y que sea amplio para poder trabajar de forma más cómoda y limpia.

Además, usar el tamiz o colador puede ayudarnos para crear decoraciones con azúcar glas o para usar plantillas con dibujos.

 

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