La mermelada y la confitura, caracterizadas por su sabor dulce, son dos productos muy característicos de la dieta mediterránea. Además de presentarse como uno de los ingredientes principales en desayunos y meriendas, siempre acompañados de una buena tostada de pan, ejercen como complemento perfecto en cualquier receta para endulzar tanto un postre como un plato principal salado.

Diferencias entre mermelada y confitura

Aunque a primera vista puedan parecer lo mismo y al probarlas es difícil saber si se trata de una mermelada o una confitura, lo cierto es que estos dos productos presentan alguna que otra diferencia relacionada, fundamentalmente, con su proceso de elaboración, la cantidad de azúcar que llevan y el tratamiento que se le da a la fruta.

La mermelada suele estar compuesta de un mínimo de 30 % de fruta. Para su elaboración la fruta se trocea o se tritura (con una buena batidora) y se le añade el azúcar hasta que se disuelve. Por su parte, la confitura contiene un mayor porcentaje de fruta, de un 45 % como mínimo, de la que solo se utiliza la pulpa. Además, en su elaboración el azúcar no se añade directamente sino que forma parte de un almíbar que se mezcla con la pulpa para obtener la confitura.

En definitiva, la mermelada se caracteriza por estar elaborada con fruta troceada o triturada y contener una menor cantidad de azúcar, mientras que la confitura está hecha a base de pulpa de fruta y almíbar, lo que aporta una mayor cantidad de azúcares.

La mermelada y la confitura en la cocina

En la actualidad, tanto la mermelada como la confitura son muy utilizadas en alta cocina como acompañamiento o ingredientes para salsas de muchos platos salados gracias a novedosas técnicas de cocina que permiten integrarlas a la perfección, tanto en entrantes como en platos principales.

Tradicionalmente, las mermeladas y las confituras tienen a la fruta como principal ingrediente, pero el avance de las técnicas de cocina hace que hoy en día se juegue con mermeladas de hortalizas como el tomate, diferentes variedades de pimiento, e incluso calabaza.

La confitura es ideal para elaborar salsas para diferentes tipos de carne y crear ese toque agridulce. Aquí algunos ejemplos:

Ternera al horno con confitura de mango y manzana

Para acertar con este plato solo hay que hornear una pieza de ternera al modo tradicional y hacer una sencilla salsa a base de confitura, o si lo prefieres mermelada, hirviendo la pulpa de estas dos frutas en agua con azúcar y añadiéndole un toque de canela, jengibre,mostaza y un chorro de vinagre. Para hacerlo mucho más sencillo puedes utilizar una de los robots de cocina de Kenwood.

Prueba diferentes recetas y salsas con mermelada o confitura y triunfa con tus platos.