La dieta mediterránea fue, en 2010, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Numerosos estudios realizados desde los años 50 han determinado que las personas que siguen la dieta mediterránea tienen menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer de colon, mama y próstata, así como Alzheimer y Parkinson. Específicamente, un estudio del New England Journal of Medicine concluía que la dieta mediterránea puede llegar a disminuir la mortalidad en un 25%. Uno de los puntos clave para esta reducción es una mayor ingesta de vegetales en contraposición a los cereales.

Está basada en el consumo de los alimentos frescos autóctonos de la zona mediterránea, concretamente los más importantes son: el aceite de oliva, el vino tinto y el trigo.

 

Alimentos presentes en la dieta mediterránea y sus beneficios

Como decíamos hay 3 alimentos clave en la dieta mediterránea, pero hay muchos más que contienen infinidad de propiedades saludables que hacen que sea una de las mejores dietas del mundo.

 

Aceite de oliva

Su gran cantidad de ácidos grasos ayudan a regular el colesterol. Mejora la circulación de la sangre, fortalece el sistema inmunológico y combate la diabetes.

 

Verduras y hortalizas

Forman parte de la dieta mediterránea verduras y hortalizas como las coles, el brócoli y la coliflor, la lechuga -base de las ensaladas-, las zanahorias, el pimiento, la cebolla, el ajo y el tomate -uno de los protagonistas en innumerables platos y recetas-.

Todas ellas tienen gran cantidad de vitaminas y minerales, pero cabe destacar las propiedades antibióticas del ajo y las antioxidantes del tomate.

Dieta mediterránea ensalada de tomate y mozzarela

>> Descubre más sobre las propiedades del tomate y otras frutas y verduras en nuestro artículo: los mejores alimentos del verano.

 

Legumbres

Legumbres como las lentejas o los guisantes y las judías están presentes en la dieta mediterránea desde la antigua Roma. Son una gran fuente de fibra, hidratos de carbono y proteína vegetal.

 

Vino tinto

Tomándolo con moderación -se recomienda una copa al día-, el vino tinto, es sin duda uno de los alimentos principales de la dieta mediterránea.

La piel de las uvas moradas es donde se encuentran la mayoría de los nutrientes que, entre otros beneficios, destacan: retrasan el envejecimiento, previenen enfermedades cerebrales y degenerativas, reduce el colesterol, combate las infecciones de orina, es un gran antioxidante por lo que reduce el riesgo de padecer cáncer y libera endorfinas.

 

Pescado azul

Los principales tipos de pescado azul, como el atún, la sardina, la caballa, el salmón, el boquerón o la anchoa son alimentos imprescindibles y muy recomendables en la dieta mediterránea. Son antioxidantes, con cantidad de vitaminas, calcio, potasio y fósforo. Pero sin duda, la característica más importante es su alto contenido en omega3 que controla los niveles de colesterol y la salud cardiovascular.

 

Cereales integrales o de grano entero

Los cereales son otro de los alimentos que conforman la base de la dieta mediterránea. Se recomienda su ingesta integral o de grano entero, puesto que mantienen todas las propiedades, como la fibra y sus vitaminas y minerales.

Las variedades de cereales mediterráneos son: el trigo integral, la cebada, el maíz, el mijo y el arroz.

 

Frutas y frutos secos

Los higos y las naranjas, así como las fresas, las mandarinas o las uvas son frutas que podemos encontrar en la dieta mediterránea. Se recomienda el consumo de cómo mínimo 3 piezas de fruta al día, alternándolas. Con las frutas conseguimos vitaminas, minerales y fibra.

Además, los frutos secos, como las almendras, las nueces o las avellanas son también muy saludables y antioxidantes y son el snack ideal para media tarde.

 

Lácteos

La leche, el queso y el yogur son fundamentales dentro de la dieta mediterránea. Aportan calcio, esencial para nuestros huesos, y en el caso concreto del yogur, de mejor digestión, aporta bacterias para mejorar la salud intestinal.

 

 

Pero la dieta mediterránea no es solamente un hábito de alimentación, sino que es en sí misma un estilo de vida, que incluye la alimentación a base de los alimentos comentados, la práctica de ejercicio y el cuidado del medio ambiente.

¡Sigue este estilo de vida!

 

 

 

Pin It on Pinterest