Si uno de tus alimentos preferidos es la pasta, seguro que prefieres que sea pasta fresca. Prepararla en casa es la mejor solución, puesto que aunque puedes encontrarla en la mayoría de supermercados o tiendas especializadas, tener ciertas técnicas de cocina para poder realizarla en el hogar, nos aportará múltiples ventajas.

Ventajas y beneficios a la hora de realizar pasta fresca en casa:

  • Menor coste de producción.
  • Total garantía de frescura
  • Control total de los ingredientes utilizados para realizar la pasta fresca
  • Se puede congelar para tenerla siempre lista, aunque siempre será mejor consumirla recién hecha

Es importante seguir los pasos estrictamente. Pues si bien hacerla es mucho más fácil de lo que nos pensamos, si no se siguen los pasos al pie de la letra, puede que no se obtengan todas las cualidades que la pasta fresca necesita. Las técnicas de cocina para llevarla a cabo son realmente sencillas.

¿Quieres saber cómo hacer pasta fresca?

Te contamos una sencilla receta para que empieces a hacer tus pinitos en la cocina.

Ingredientes para realizar pasta fresca al huevo:

  • 3 huevos medianos
  • 300 gramos de harina o sémola de trigo + la necesaria para poder amasar
  • 1 cucharadita de aceite de oliva
  • 1 pizca de sal

Preparación paso a paso:

  1. Formaremos una montaña con la harina o sémola de trigo en la cual abriremos un hueco en medio para echar los huevos. Añadimos la pizca de sal y batimos con un tenedor.
  2. Poco a poco incorporamos la sémola o la harina y vamos amasando con las manos hasta conseguir una consistencia cremosa.
  3. Cuando toda la harina o sémola esté incorporada, seguimos amasando unos diez o quince minutos. En caso de disponer de amasadora o robot de cocina podríamos realizar esta fase en el mismo. Si no, utilizaremos las manos y con paciencia la trabajaremos para conseguir una masa lisa y elástica. Es importante respetar los tiempos.
  4. Si la masa queda muy pegajosa, podemos añadir más harina, o si por el contrario ha quedado seca, añadir algo de agua o huevo batido. La envolvemos en film y la metemos en la nevera un mínimo de 30 minutos.
  5. Ya podemos empezar a dar forma a nuestra masa. Colocaremos harina en la mesa de trabajo y con un rodillo o con las propias manos, comenzaremos a aplanarla y estirarla. Podemos doblar la masa en dos, enharinarla y seguir con el mismo método.
  6. Conseguido el grosor deseado, la cortaremos con un cuchillo de la forma que queramos.

La pasta ya está lista para cocer.

Aunque parezca un poco difícil y al principio cueste más de la cuenta, verás cómo con la práctica cada vez te saldrá mejor y utilizarás menos tiempo. La pasta fresca siempre será mejor y estará más rica hecha en casa.